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Por la libertad, la salud y el medio ambiente PDF Imprimir E-mail

Desde mi más profundo respeto al pueblo de Legarda y haciendo uso de mi libertad de expresión, quiero manifestar de forma razonada y objetiva mi total y absoluto rechazo a la ubicación de la ciudad de la carne en el término de Legarda.

No es casual que haga uso del término libertad en un asunto que al parecer no guarda relación, pero después de leer en medios escritos frases como: “Sobre el términomunicipal de Legarda tiene competencia Legarda, y es el pueblo de Legarda, soberana y democráticamente, quien decide qué se hace en su término municipal” (Entretodos, nº 53), o “Aunque seamos un término pequeño, podemos y debemos decidir nosotros mismos sobre nuestro término municipal” (señor Larumbe, Entretodos, nº 54).

Le recuerdo a quien en nombre de Legarda nos deleitó con la primera frase, que democráticamente significa que la toma de decisiones reside en la ciudadanía, y en este caso la ciudadanía somos los vecinos del Valle.

Las razones de esta afirmación son principalmente dos: es un plan de incidencia supramunicipal y, por lo tanto, no afecta sólo a un municipio y porque somos, sin lugar a duda, los vecinos del Valle los que vamos a sufrir las consecuencias negativas. Por eso, es legítimo que defendamos nuestro bienestar de manera objetiva ya que en el otro lado de la balanza no tenemos motivos económicos que pesen y la hagan subjetiva.

También les recuerdo, y en alusión al comienzo de la carta, que la libertad de uno/a termina donde comienza la de los/as demás y se lo aclaro con un ejemplo: yo puedo ser propietario/a de mi casa, sin embargo, no por ello puedo realizar en ella acciones que dañen el bienestar de mis vecinos/as (música a alto volumen a cualquier hora), por mucho que esta u otras prácticas las decida de forma “soberana y democrática”.

Porque desde mi punto de vista no concibo democracia sin respeto, del mismo modo que ejercer la soberanía para imponer me parece que nunca puede ir unido a democracia sino más bien a dictadura.

Manifestamos nuestra opinión y actuamos no por intrusismo sino por derecho y a quien considere lo contrario le invito a que lea la Declaración Universal de los Derechos Humanos, especialmente los artículos 18, 19 y 20. Por lo tanto, con todo mi derecho grito desde aquí: No a la ciudad de la carne.

Milagros Iradiel
Miembro de la plataforma anti-ciudad de la carne
17-07-2006

 
Obanos y la ciudad de la carne PDF Imprimir E-mail

¿Qué intereses tenemos muchos vecinos del Valle? Y más concretamente, como se preguntaba el acuerdo concejil de Legarda, ¿cuál es el verdadero interés de Obanos? Gustosamente le respondo con una frase: “Velar por nuestro bienestar y nuestra salud”.

Y ya que va de preguntas en diferentes medios de comunicación, me permito el mismo medio para contestar de forma clara y concisa a alguna de ellas. Contestaré, por ejemplo, a la publicada en Entretodos del mes de junio de 2006 y que reza textualmente: “Todo lleva a preguntarse de forma legítima cuál es el interés verdadero que tiene el Ayuntamiento de Obanos”.

Como natural y vecina de Obanos, no me cabe ninguna duda de que el único interés del Ayuntamiento es trabajar para conseguir lo mejor para su pueblo. Y creo que está fuera de toda duda ver cualquier otra intención en un Ayuntamiento, que trabaja de forma altruista, que muchos de sus componentes dedican tiempo y recursos propios a este fin, que concretamente su primer edil no tiene compensación económica (aunque de recibirla sería totalmente legal, ya que desde la última legislatura es algo que reciben muchos alcaldes y alcaldesas) y que no tiene propiedad alguna, en ninguno de los polígonos próximos a su localidad. Por lo tanto actúa siempre como alcalde porque nadie, absolutamente nadie, le puede decir que en un asunto ha actuado como propietario porque, repito, no lo es. (...)

Mi recomendación para los que acusan es que no vean fantasmas donde no los hay. La oposición del Ayuntamiento de Obanos al Polígono Industrial de Legarda no obedece a otras razones que garantizar a todos los vecinos un estado de salud y bienestar, en definitiva, velar por nuestra calidad de vida. Con este objetivo trabajan día a día, no sólo oponiéndose a actuaciones de este tipo, sino también mejorando las infraestructuras, servicios y dotaciones de uso y disfrute de los vecinos.

Aunque ya sabemos que hay personas que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, ¿no será que estas personas que apoyan la ciudad de la carne lo hacen por razones económicas? ¿Hay intereses personales que se quieren tapar acusando al vecino o llevando el tema a recelo entre localidades colindantes?

Finalmente, por favor y por humanidad, dejen de verter acusaciones contra quien no se lo merece y hagan una comparativa con objetividad de los proyectos desarrollados en Obanos bajo su legislatura y la de otras localidades vecinas en igualdad de años de mandato.

Fernanda Mañeru
Miembro de la plataforma anti-ciudad de la carne
01-07-2006

 
Valdizarbe y la ciudad de la carne PDF Imprimir E-mail
Será por el calor y hastío, o será por no tener un conocimiento exhaustivo de la situación o quizá por negación inconsciente de la realidad lo que ha contribuido a que la repulsa a la ciudad de la carne en Valdizarbe a día de hoy, aunque vaya en aumento, no registra las cuotas de las masivas repulsas que se produjeron tanto para la instalación de los cuarteles, como posteriormente de la instalación de la cárcel. Espero que sea cuestión de tiempo, por que lógicamente no puedo entender que alguien que en su día absoluto respeto a la libertad de opinión y acción de las personas, lanzo varias preguntas:

- Si la Ciudad de la Carne fuera un bombón, ¿creen que habrían elegido Valdizarbe para su ubicación?

- El alcalde de Legarda asegura que existe el compromiso de la protectora de no instalar una incineradora de residuos MER (Materiales Específicos de Riesgo).

Yo le pregunto: ¿Qué puede hacer la protectora o el propio Gobierno de Navarra ante una normativa europea que ubique aquí la incineradora?

¿Que pasaría en el supuesto de que una vez construida, Europa dijese que los residuos no se pueden trasladar? ¿Con todas las infecciones que se producen en el ganado (vacas locas, peste porcina, gripe aviar, etc.), sería conveniente el traslado de los restos?

Para muchos de nosotros las respuestas son muy claras, pero en un acto de total respeto a la libertad de ustedes y a la no coacción se las dejamos formuladas para que sean ustedes, aplicando la lógica, quienes las respondan.

Para finalizar sólo me resta decir: no a la Ciudad de la Carne en Valdizarbe.

Milagros Iradiel
Miembro de la plataforma anti-ciudad de la carne
28-06-2006
 
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